Por demasiadas heridas sangra el mundo como para que los artistas de pronto se vuelvan todos ciegos y no se den cuenta de los crímenes contra la humanidad que continuamente se cometen bajo el estandarte de la economía de mercado y en nombre de la sociedad de consumo y se conformen con el papel de animadores de la industria del entretenimiento y proveedores de artículos de lujo.
De ahí que no solo trabajan creando metáforas -una calavera cuajada de diamantes, sin duda, puede verse como reflejo de nuestro "mundo desarrollado"-, sino también se implica en la creación de alternativas a las servidumbres y los códigos de la sociedad actual, crean puentes y alianzas nuevas con la ciencia, inventan iniciativas sociales o rescatan tradiciones ancestrales, moviéndose a menudo en los limites de las disciplinas, sin que por ello se conviertan en sociólogos, trabajadores sociales o científicos, aunque solo sea por que saben que la belleza es algo que hay que aprender cada vez de cero y que nada tiene que ver con lo que se vende como tal.
El/la artista, tal y como yo lo veo, con su trabajo, en cierta medida, tira del carro de la evolución y contribuye a preservar la salud mental de los miembros de la sociedad de la que forma parte.
El/la artista, es un se obstinado (se trate de un individuo o un colectivo), testigo y sismógrafo que muestra y nombra (que se las apaña para cumplir con su tarea como puede).
EVA LOOTZ

